Bajo los escombros
Puerto Príncipe.- (Cristhian Caiza, enviado especial).- Una de las experiencias más excitantes que viví durante los recorridos por las zonas del desastre fue cuando, emulando a los rescatistas, me interné entre los escombros del hotel Montana.
Luego de conversar con el Chino Méndez, el líder de los Topos mexicanos, pude recorrer por los escombros del hotel donde horas antes, los rescatistas aztecas habían sacado el cuerpo de Mateo y su padre (recuerden un post anterior).
Con mi compañero coordinador de prensa, Javier Rueda, descendimos al hueco que los Topos habían creado para sacar los cuerpos de los guatemaltecos.
La adrenalina subía en nuestros cuerpos y sin pensarlo dos veces decidimos ingresar al lugar donde habían encontrado los cadáveres de estas dos personas.
Me coloqué una linterna en mi frente y raptando pude ingresar bajo los escombros por un pequeño orificio oscuro y polvoriento.
La sensación de temor se apoderó de mi sólo cuando llegué al sitio exacto donde el padre había abrazado a su hijo para protegerlo de la caída del hotel.
Al parecer en ese lugar estaba el baño o algún pasillo con piso de baldosa muy elegante. Pude observar manchas de sangre y el olor de un cadáver en descomposición aún inundaba el ambiente.
Pensé que si avanzaba unos cuantos metros más no podría salir de entre los escombros. Pensé también que si en ese momento se producía un pequeño movimiento sísmico todos esos escombros caerían sobre mí y quedaría aplastado entre ellos.
Sin desesperarme empecé a salir. Estaba boca abajo y retroceder era complicado más aún si era la primera vez que me encontraba en esas circunstancias. Uno de los Topos me daba indicaciones de cómo debía salir. “Retrocede con las puntas de los pies, impúlsate, la cola arriba”, decía desde afuera el rescatista mexicano, de quien no recuerdo el nombre.
Finalmente vi la luz, estaba cansado, fueron aproximadamente diez minutos interminables de estar bajos los escombros de lo que fue un lujoso hotel. Estaba lleno de polvo, con mis brazos raspados y con grandes gotas de sudor recorriendo mi rostro.
Es increíble cómo los rescatistas arriesgan su vida por salvar la de otras personas o por sacar los cuerpos inertes de personas que no alcanzaron a salir a tiempo de las edificaciones. Es totalmente sorprendente y digno de toda admiración.
Fue una experiencia inolvidable, siempre la tendré presente mas si ahora conservo un fragmento de una baldosa y una piedra de lo que un día fue un hotel donde vivían Mateo y su padre. CCN
One Comment to “Bajo los escombros”
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pana no me habias contado en detalle lo que viviste es increhible y te admiro de veras.
pero por otro lado veo que tienes tiempo de sobra para escribir blogs y demás, por eso me parece que puedes hacer no solo unos sino varios reportajes asi que pana pilas jajaj