Merci Jesús
Puerto Príncipe (Cristhian Caiza, enviado especial).- Hola a todos, aún sigue mi misión periodística en Haití, que ha resultado ser una experiencia inolvidable pero llena de sentimientos encontrados.
Desde que recibí la noticia de mi viaje a Puerto Príncipe empecé a imaginar lo que en esta ciudad me esperaba, pero es totalmente diferente presenciar personalmente como el terremoto del 12 de enero devastó esta calurosa ciudad.
Al caminar por las calles de Puerto Príncipe es imposible no estremecerse al observar la magnitud del desastre. Esta ciudad está destruida casi en su totalidad. Su gente aún no tiene explicación a lo sucedido según puedo apreciar en sus rostros.
Hay varios que dicen tener a sus muertos aún bajo los escombros pero son pocos los que los buscan. Incluso parece resignarles su ausencia aunque el olor de los cadáveres en descomposición sea intenso, especialmente en el centro de la urbe.
Las columnas de personas son interminables en las afueras de las casas de transferencias de dinero, en la embajada americana, en los cuarteles militares o en cualquier lugar donde se pueda conseguir ayuda.
El tránsito vehicular es un caos, las calles son angostas y de doble sentido. Todos manejan los vehículos según su conveniente, sin embargo, hasta hoy no he presenciado un solo choque de automotores.
Lo que si se ve claramente son las “tap tap”. Son vehículos de transporte público tipo “chivas” en los cuales los haitianos se movilizan como sea. Y es que siempre se ve a estos transportes totalmente llenos con personas colgando de los costados o de la parte posterior con el peligro que eso conlleva.
Son vehículos tradicionales, folklóricos que hacen gala de su particular decoración donde no puede faltar el mensaje religioso.
La mayor parte de los haitianos es católica y una forma de profesar su religión es a través de mensajes escritos en las tap tap.
Al parecer, después del terremoto los habitantes de Puerto Príncipe han puesto su futuro en manos de Dios al que no recriminan por lo acontecido sino por el contrario le agradecen diciendo, Mercie Jesús o simplemente Gracias Jesús. CCN

