“Cachón, bachata y merengue”
Puerto Príncipe.- Luego de nueve horas de recorrido terrestre, finalmente llegué a Puerto Príncipe (Haití), procedente de Santo Domingo (República Dominicana).
Escribo este post desde la sala ecuatoriana de comunicaciones de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH, por sus siglas en inglés), donde los soldados ecuatorianos me han brindado todas las facilidades para realizar mi labor periodística al igual que a mis compañeros.
Fue un largo viaje que acaparó la mayor parte del día. Salimos desde la embajada de Ecuador en Santo Domingo con la firme convicción de que al final del trayecto la convicción del trabajo que venimos a cumplir haría desaparecer todo cansancio físico. Y así fue.
David Monteros, es el encargado de conducir el vehículo en la que nos transportaremos hasta el final de nuestra estancia en Haití quien acaba de perder su trabajo como supervisor de seguridad del Hotel BQ Santo Domingo precisamente por trasladar hasta Puerto Príncipe a otros periodistas extranjeros.
La semana anterior, David fue contratado por periodistas de la cadena Univisión para que los transporte a la capital haitiana con la convicción de permanecer aquí durante tres días, pero recién pudo regresar al día once, lo cual hizo que su jefe lo llamara para despedirlo.
Ahora está con nosotros y en el viaje a Puerro Príncipe nos brindó un repertorio de bachata, merengue y salsa. Y es que en República Dominicana estos tres géneros musicales son los que prefiere la población.
El radio del automóvil sintonizaba la 93.3 FM, una de las emisoras más escuchadas de la capital dominicana. Una bachata de Sacarías Perreira se escucha mientras pasábamos por el pueblo de Cachón, una localidad intermedia entre Santo Domingo y Puerto Príncipe donde existe una macabra “tradición”, según nos comenta David.
A Cachón se le conoce como el pueblo de los “cachudos” donde los maridos que descubren la infidelidad de sus esposas tienen su “particular” manera de ajustar cuentas.
Según David, el hombre traicionado, montado en cólera, busca a la mujer infiel para matarla luego delo cual el afectado se quita la vida propinándose un disparo en la cabeza.
En una ocasión, cuenta David, un hombre hipotecó su casa y mandó a su esposa a trabajar en España donde ella adquirió un nuevo compromiso sentimental por lo que el dominicano decidió seguir la tradición propinando dos disparos a la mujer y luego disparándose en la cabeza. La esposa infiel sobrevivió al ataque y él murió en el acto. Ahora ella probablemente siga su relación sentimental iniciada en España.
Son historias urbanas que vamos conociendo mientras dura el viaje a Puerto Príncipe, contadas por nuestro conductor David Monteros quien cuando termine sus recorridos a Haití espera adquirir un taxi para “taxiar hasta que consiga trabajo”. CCN
